Motores de la construcción sufren desgaste

La actividad de la construcción tiende a concentrarse en las entidades donde se ubican los centros urbanos de mayor envergadura, aunque en los últimos años la disminución del gasto gubernamental y el nivel elevado de los precios al productor han mermado el dinamismo del cuarto sector económico que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB) nacional con 7.1 por ciento.

Este comportamiento se ve reflejado en la situación endeble de los estados que son motores de la construcción. Entre el 2014 y los primeros ocho meses de este año, el grueso de este sector se ha concentrado en ocho entidades, que aglutinan 49.6% de la actividad, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Así, la participación de los ocho grandes es la siguiente: Nuevo León (10.3% del total), Estado de México (6.8%), Jalisco (6.3%), Ciudad de México (6.1%), Guanajuato (6.0%), Veracruz (5.9%), Chihuahua (4.2%) y Sonora (4.0 por ciento).

El desempeño negativo de la construcción en el país, con una caída anual de 1.1% en el periodo enero-agosto, se refleja en los resultados de los principales productores.

En este lapso, de las entidades mencionadas, únicamente Chihuahua aceleró, al pasar de una variación anual de 1.2% en los primeros ocho meses del 2015 a 4.2% en igual periodo de este año. Los territorios que obtuvieron un crecimiento, pero que durante el año pasado registraron tasas negativas, fueron Ciudad de México (de -15.9 a 10.4%), Estado de México (-20.0 a 32.6%) y Sonora (-24.4 a 9.6 por ciento).

Mientras los estados que obtuvieron descensos este año fueron Guanajuato (de 49.1 a -16.1%), Jalisco (27.7 a -7.4%), Veracruz (-29.9 a -6.3%) y Nuevo León (25.0 a -17.8%); esta última entidad es un participante de relevancia indiscutible en la industria, cuyo comportamiento negativo es preocupante para el sector.

Costos elevados y descenso del gasto público, los principales retos

Un reto que afronta el sector, desde mediados del año pasado, es el fuerte incremento de las cotizaciones al productor, situación que afecta en forma importante su estructura de costos.

En agosto del 2016, el Índice Nacional de Precios al Productor de la construcción mostró un aumento anual de 6.54%, mientras que en el mismo del año pasado la tasa se colocó en 4.53 por ciento.

El crecimiento desmedido de los costos se ha venido amasando desde el año pasado y ha sido promovido principalmente por el creciente costo de los materiales (creció 10.43% en agosto), destacando elementos como la malla de acero, castillos armados, alambre y alambrón y láminas metálicas, que rebasan el nivel de 20.0 por ciento.

El efecto del mencionado incremento en los precios de materiales es monitoreado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), como menciona José Antonio Hernández Balbuena, gerente del Centro de Estudios Económicos, “la industria de la construcción muestra una tendencia a la baja en su ritmo de crecimiento, por lo tanto, cualquier incremento en el precio de sus insumos afecta, aún más, su endeble actividad productiva. En este sentido, en el ámbito interno consideramos se debe garantizar la estabilidad de precios mediante un monitoreo permanente y eficaz”.

Si bien la dinámica creciente de los precios del productor ha afectado seriamente al conjunto de la industria de la construcción, algunas entidades han sufrido más, debido a la diferenciada dinámica de los costos a nivel regional. Así, los precios para los constructores de Guadalajara se han disparado sin comparación, registrando en agosto una inflación anual de 11.05 por ciento.

También resalta la inflación de los productores en Monterrey (9.12%), Veracruz (9.33%) y León (8.01 por ciento).

La actividad constructora no da señales de recuperación, donde la menor participación del gasto público es una losa demasiado pesada para soslayarse, puesto que ha impedido que la creciente dinámica de los empresarios del sector se refleje en los resultados agregados.

Así, durante los primeros ocho meses del 2016, el sector privado representó 58.0% del valor de la producción, frente 46.8% en igual periodo del 2012. Es decir, el sector público cada vez pierde peso (en el periodo de referencia cayó 7.7 por ciento.

El hecho de que el sector privado asuma la iniciativa en el sector es una buena señal, en la medida en la que el gremio sea capaz de sostenerse sin un importante gasto público, sin embargo, esto podría estar afectando las expectativas de inversión en el sector, por lo que el saldo de éste factor puede maximizarse.

Crisis petrolera impacta también en el sector: Idic

Una de las actividades tradicionalmente asumidas por el sector público que ha menguado su actividad es el desarrollo de infraestructura petrolera y petroquímica. Algunas entidades, como Veracruz, Campeche y Tabasco, han sido afectadas particularmente en los últimos años por este concepto.

Al respecto de la caída anual del sector de la construcción, el director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), José Luis de la Cruz, destacó que el común denominador es la disminución en el gasto de gobierno, tanto a nivel federal como en unas entidades en particular, por lo que existe un menor gasto en infraestructura, “los recortes presupuestales ya están afectando las grandes obras de ingeniería civil y es por eso la desaceleración en este sector industrial”.

Por su parte, Kristobal Meléndez, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), dijo que este sector tuvo una disminución importante a nivel nacional porque hubo cambios en la política social de vivienda y algunas constructoras quebraron, “antes había subsidios de parte del gobierno federal a la vivienda de interés social siempre y cuando cumplieran algunos requisitos”.

La industria en su conjunto

El comportamiento económico de la construcción es consustancial a la dinámica de la población y su prosperidad económica; dicho de otro modo, el ciclo de la industria de la construcción es sumamente sensible al desempeño del resto de los sectores económicos en conjunto.

Esto se debe a que el producto de este sector responde a la necesidad de la sociedad por contar con vivienda e infraestructura para desempeñar su actividad cotidiana.

La última década no ha sido la más próspera para el mundo de la construcción. Tanto las desarrolladoras inmobiliarias como el resto de las empresas constructoras han sufrido los estragos del difícil momento económico que ha enfrentado el país.

Así, entre agosto del 2006 y el mismo mes del 2016, el sector ha decrecido 5.15% en términos reales, debido al abrumador impacto que supuso la crisis financiera del 2008 y la recaída de la actividad constructora en el 2013.

En el 2014 y el 2015, se registraron crecimientos del PIB sectorial de 2.0% y 2.6%, respectivamente. Además, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción estima que la industria cerrará el presente año con un crecimiento entre 1.0% y 2.0% y pronostica un crecimiento de 2.5% en el 2017.

Este exiguo crecimiento se explica por un comportamiento heterogéneo al interior del sector, ya que las obras de edificación, que aportan el 46% de la construcción nacional, registraron en agosto un crecimiento anual real de 8.39 por ciento.

Además, la infraestructura hidráulica y de telecomunicaciones, que aportan más de 12% de la producción sectorial, también han dinamizado la actividad constructora.

Sin embargo, las obras de transporte y urbanización e infraestructura petrolera y petroquímica, impiden una recuperación satisfactoria de la actividad, puesto que muestran en el mismo periodo retrocesos de 14.8% y 45.5%, respectivamente, y representan conjuntamente casi 32% de la actividad de construcción a nivel nacional.


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